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Cómo facturar como modelo: monotributo, ARCA y factura C
Facturar como modelo en Argentina significa emitir, por cada trabajo que cobrás, un comprobante fiscal válido ante ARCA —la Agencia de Recaudación y Control Aduanero, la ex AFIP— a nombre de quien te paga. Para la enorme mayoría de las modelos, promotoras y creadoras de contenido, ese comprobante es la factura C, que emite quien está inscripta en el monotributo, el régimen simplificado para trabajadoras independientes. Para emitirla necesitás un CUIT, una clave fiscal y un alta de actividad; y además de ARCA, la provincia donde trabajás cobra su propio impuesto, Ingresos Brutos.
Esa es la respuesta corta a cómo facturar como modelo. La larga ocupa este artículo, porque entre la teoría y el primer comprobante hay decisiones que conviene tomar bien: en qué categoría inscribirte, qué poner en el concepto cuando una campaña incluye derechos de uso, cómo cobrar por Mercado Pago sin sorpresas, qué pasa con un cliente del exterior que te paga en dólares por videos UGC y qué te descuentan si decidís cobrar sin factura. No vas a encontrar montos de categorías ni cuotas: se actualizan varias veces al año y cualquier número que escribiéramos hoy estaría viejo en meses. Vas a encontrar la lógica, que no cambia tan rápido.
Qué significa facturar como modelo en Argentina
Cuando una marca, una productora o una agencia te paga por una jornada, por un desfile, por un video o por una activación, está comprando un servicio. Ese pago, para la empresa, es un gasto que necesita respaldo: sin un comprobante válido, no puede deducirlo ni justificarlo. Por eso las empresas serias piden factura antes de transferir, y por eso «¿me facturás?» es una de las primeras preguntas que te hace una productora de Palermo Hollywood cuando confirma la fecha.
Facturar como modelo no es un trámite burocrático aislado: es la condición para cobrar lo pactado completo, para tener obra social y aportes jubilatorios, para que tus ingresos existan a los ojos del sistema (si algún día querés alquilar, sacar una tarjeta o pedir un crédito) y para poder reclamar con respaldo si alguien no te paga. Una creadora UGC que factura es una proveedora; una que no factura es, para la marca, un problema contable que resuelve descontándole retenciones o eligiendo a otra.
Hay un segundo sentido, menos obvio: facturar te obliga a pensar tu actividad como un negocio. Cuánto cobrás, cuándo, a quién, con qué plazos, qué parte es jornada y qué parte son derechos de uso. Esa mirada, que desarrollamos en cuánto gana una modelo en Argentina, es la misma que necesitás para elegir bien tu categoría del monotributo.
ARCA, la ex AFIP: con quién tratás y qué es la clave fiscal
ARCA es el organismo nacional que administra los impuestos y reemplazó a la AFIP a fines de 2024. Para vos cambia poco más que el nombre: el sitio, los trámites y los sistemas son los mismos que conocían quienes ya facturaban. Todo lo que hacés con ARCA se hace con la clave fiscal, una contraseña personal con distintos niveles de seguridad que te identifica en los servicios en línea. Sin clave fiscal no hay alta, no hay CUIT activo, no hay factura.
La clave fiscal se tramita con tu DNI, en general desde el celular con validación de identidad, y conviene llevarla al nivel que te pide cada servicio (el alta del monotributo y la emisión de comprobantes requieren un nivel alto). Una vez que la tenés, el resto de los trámites se hace desde la cuenta: inscribirte, elegir la obra social, declarar tu domicilio fiscal electrónico (una casilla obligatoria donde el organismo te notifica), generar el punto de venta y emitir cada factura C.
Un consejo que vale más que cualquier manual: tratá la clave fiscal como la clave del home banking. No se la pasás a nadie, no la dejás guardada en un celular compartido y no aceptás que «alguien de la agencia» facture por vos con tu cuenta. Quien tiene tu clave fiscal puede emitir comprobantes a tu nombre, y los problemas que eso genera son tuyos.
CUIT y CUIL: cuál necesitás
Muchas chicas ya tienen CUIL, el número que identifica a las personas que trabajan en relación de dependencia o cobran una asignación. El CUIT es el número que identifica a quien tiene actividad económica propia: la que factura. En la práctica, el número suele ser el mismo; lo que cambia es el estado ante ARCA. Cuando te das de alta en una actividad, ese número pasa a funcionar como CUIT, y es el que va a figurar en tus facturas y el que te van a pedir todos los clientes.
Si todavía no tenés ninguno de los dos, se tramita con el DNI y la clave fiscal. Si trabajás en relación de dependencia —en una tienda de Unicenter de lunes a viernes, por ejemplo— y además modelás los fines de semana, podés tener el empleo y, en paralelo, el alta como independiente por la actividad de modelo: las dos cosas conviven, y la obra social y los aportes se coordinan entre un régimen y otro. No hace falta renunciar a nada para empezar a facturar.
Monotributo: qué es, qué incluye y a quién le sirve
El monotributo es el régimen simplificado que ARCA ofrece a quienes trabajan por cuenta propia con ingresos anuales por debajo de ciertos topes. «Simplificado» quiere decir que una sola cuota mensual reemplaza varios impuestos y aportes, y que no tenés que presentar declaraciones juradas complejas. Para una modelo, una promotora o una creadora que recién empieza, es casi siempre el punto de partida; para una que ya tiene muchos trabajos y clientes grandes, puede llegar un momento en que convenga pasar al régimen general, pero eso es una conversación con una contadora, no una decisión de día uno.
Qué incluye la cuota mensual
La cuota del monotributo tiene tres componentes: un impuesto integrado (que reemplaza a Ganancias y al IVA por tu actividad), un aporte jubilatorio (los meses que pagás cuentan para tu jubilación) y un aporte a la obra social que elegís al inscribirte. Es decir: no es solo un impuesto, es también tu cobertura de salud y tu futuro previsional. Por eso dejar de pagar la cuota no es «ahorrar»: es quedarte sin obra social y acumular una deuda que el organismo después reclama con intereses.
La obra social se elige de un listado al momento del alta, y conviene preguntar por los plazos de carencia y la cobertura real antes de elegir. Si ya tenés cobertura por un empleo en relación de dependencia, el componente se coordina y no pagás dos veces por lo mismo; es uno de los puntos que vale la pena confirmar con una contadora al momento de inscribirte.
Categorías y recategorización semestral
El monotributo tiene categorías identificadas con letras, ordenadas según la facturación anual (y, para algunas actividades, otros parámetros como la superficie del local o la energía consumida, que para una modelo no suelen aplicar). Cuanto más facturás por año, más alta la categoría y más alta la cuota. Los montos que separan una categoría de otra se actualizan varias veces al año: no los escribimos acá por esa razón, y desconfiá de cualquier página que los publique sin fecha. Antes de inscribirte, mirá los valores vigentes en la cuenta de ARCA con tu clave fiscal.
Dos veces al año, en enero y en julio, tenés que hacer la recategorización: revisar cuánto facturaste en los últimos doce meses y confirmar o cambiar de categoría. Si facturaste más que el tope de tu categoría, subís; si menos, podés bajar. Si no la hacés, ARCA puede recategorizarte de oficio. Es un trámite de minutos, pero olvidarlo es uno de los errores más comunes entre quienes facturan poco y de forma irregular, que es exactamente el perfil de muchas modelos en su primer año.
Cómo darte de alta
Inscribirse en el monotributo se hace en línea, desde tu cuenta con clave fiscal. Vas a necesitar:
- Tu DNI vigente y tu número de CUIT o CUIL.
- La clave fiscal con el nivel que pide el trámite.
- Un domicilio fiscal (donde vivís o trabajás) y el domicilio fiscal electrónico constituido.
- El código de la actividad que vas a facturar: elegí el que mejor describa el servicio (modelaje, producción de contenido, promoción, servicios publicitarios); una contadora te orienta si dudás.
- La categoría, calculada a partir de lo que estimás facturar en un año.
- La obra social elegida.
- Un medio de pago para la cuota: el débito automático evita olvidos.
El alta en el monotributo nacional no termina el trámite: después hay que resolver Ingresos Brutos, que es provincial, y generar el punto de venta para empezar a emitir. Lo vemos en las secciones que siguen.
Cómo facturar como modelo paso a paso: la factura C
La factura C es el comprobante que emite una monotributista. Se llama «C» porque las facturas tienen letras según quién las emite y a quién: una responsable inscripta en IVA emite A o B, una monotributista emite C. Para vos, la regla es simple: todo lo que cobrás por tu actividad se factura con una factura C, sea a una productora grande de Don Torcuato o a un emprendimiento de Córdoba que te pagó por tres fotos para su tienda de Tiendanube.
Se emite en línea: desde la cuenta de ARCA, con el servicio de comprobantes en línea, o desde la aplicación oficial para el celular. Antes de la primera factura tenés que generar un punto de venta (un número que identifica desde dónde emitís). Cada comprobante recibe un código de autorización electrónico que lo valida; sin ese código, no es una factura.
Qué datos tiene que tener
Cuando una productora te pide factura, te va a pedir que incluyas datos precisos. Tenelos listos antes de emitir:
- La razón social o el nombre de quien te paga, con su CUIT.
- La condición frente al IVA de quien recibe la factura (responsable inscripto, monotributista, exento, consumidor final): una empresa casi nunca es consumidor final.
- La fecha de emisión y el período del servicio (la fecha o las fechas de la producción).
- El concepto: «servicios», con una descripción clara, por ejemplo «jornada de producción fotográfica para campaña» o «producción de tres videos UGC y licencia de uso por seis meses».
- El importe total, en pesos.
- La condición de pago (contado, transferencia, plazo).
Un error muy común es facturar «a consumidor final» para no pedir el CUIT del cliente. Cuando quien paga es una empresa, eso es un comprobante mal emitido, que la empresa va a rechazar y que te obliga a anular con una nota de crédito y emitir de nuevo. Pedí ese dato antes de la producción, no después.
Cuándo emitirla
La factura C se emite cuando el servicio se prestó o cuando se cobra, según lo que pacten, pero nunca meses después «cuando me acuerdo». Muchas productoras piden la factura el mismo día del rodaje para iniciar el circuito de pago, y es una buena práctica: sin factura no empieza el plazo de pago, y los plazos en publicidad ya son largos sin necesidad de sumarles tu demora. Guardá un PDF de cada comprobante en una carpeta por año, con el nombre del cliente y la fecha: es tu registro de ingresos y tu respaldo si alguien no paga.
Ingresos Brutos: el impuesto provincial que muchas olvidan
El monotributo es nacional, pero cada provincia (y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) cobra Ingresos Brutos, un impuesto sobre lo que facturás. Muchas provincias adhirieron a un régimen unificado que suma el componente provincial a la cuota del monotributo, de modo que pagás todo junto. En CABA la administración tributaria tiene un régimen simplificado para monotributistas; en la provincia de Buenos Aires lo gestiona su propia agencia de recaudación. Lo que no cambia es la regla: estar inscripta en ARCA no te exime de Ingresos Brutos, y hay que inscribirse también en la jurisdicción donde trabajás.
Un punto que confunde a quienes viajan: si vivís en Rosario pero producís seguido en Buenos Aires, o si una creadora de Mendoza factura a marcas de todo el país, puede aplicar un régimen para actividades en varias jurisdicciones (el Convenio Multilateral). No es un problema para resolver sola: es exactamente la pregunta para hacerle a una contadora el primer mes, porque una inscripción provincial mal hecha genera intimaciones que llegan cuando ya te olvidaste del trabajo que las originó.
También vas a ver, en tu cuenta bancaria o en Mercado Pago, retenciones o percepciones del impuesto provincial que aplican algunos bancos y billeteras como agentes de la provincia. No son un error: son pagos a cuenta del impuesto, y los comprobantes sirven para descontarlos. Guardalos.
Cómo cobrar: transferencia, Mercado Pago y billeteras
La forma más común de cobrar un trabajo de modelo o de promotora es la transferencia bancaria a tu CBU o alias, contra factura. Las productoras y las agencias de publicidad pagan así, con los plazos que se hayan pactado. El efectivo, en cambio, es una señal de alarma cuando viene de una empresa: no deja rastro, no respalda tu factura y suele acompañar a propuestas que no quieren dejar nada por escrito, las mismas que describimos en la política antifraude.
Mercado Pago sirve para cobrar a marcas chicas, emprendimientos y clientes de UGC: podés generar un link de pago o recibir una transferencia a tu cuenta virtual. Dos cosas a tener en cuenta: las comisiones por cobrar con tarjeta o por link se descuentan del caché, así que conviene saberlas antes de pactar el precio; y la cuenta virtual, igual que el banco, puede aplicar retenciones provinciales según dónde vivas. Cobrar por Mercado Pago no reemplaza la factura: el link cobra, la factura C respalda.
Para ordenarte, muchas creadoras usan una cuenta exclusiva para la actividad, separada de los gastos personales. No es obligatorio, pero hace mucho más fácil saber cuánto facturaste en el semestre cuando llega la recategorización, y evita mezclar un regalo de tu abuela con el pago de una campaña.
Cobros del exterior: UGC y clientes de afuera
Cada vez más creadoras UGC argentinas trabajan con marcas de otros países: videos UGC para una tienda de Estados Unidos, fotos para una marca española, contenido para Pinterest de una empresa que vende en varios mercados. Esos ingresos se facturan igual que los locales, pero con un comprobante de exportación de servicios (en el sistema de ARCA, el tipo E), no con la factura C que usás para clientes argentinos. Confirmalo en tu cuenta con clave fiscal antes de emitir la primera, porque el tipo de comprobante y los datos del cliente extranjero tienen sus particularidades.
Lo mismo aplica a los ingresos que vienen de las propias plataformas: la monetización de YouTube o de TikTok, los programas de afiliadas, los pagos de una red de UGC con sede afuera. Para el sistema argentino son ingresos por exportación de servicios como cualquier otro, y necesitan su comprobante y su lugar en la cuenta anual, aunque te lleguen en cuotas chicas y en una moneda que no es la tuya.
Lo que facturás al exterior también cuenta para tu categoría del monotributo: un buen semestre con clientes de afuera puede hacerte subir de categoría en la próxima recategorización. Y la forma de recibir el dinero importa: las reglas cambiarias argentinas cambian con frecuencia, las plataformas internacionales de cobro tienen comisiones y plazos propios, y entre la conversión y los costos podés perder una parte del caché que nadie te avisó. Antes de aceptar un trabajo en dólares, averiguá cómo lo vas a cobrar, cuánto se pierde en el camino y en cuántos días llega.
Hay una tentación conocida: que un cliente del exterior te pague «por fuera» a una cuenta en otro país, sin comprobante. Además de los riesgos legales, estás regalando el respaldo que necesitás si ese cliente no paga el segundo video, y estás construyendo una actividad que, para el sistema argentino, no existe. En UGC en Argentina: cómo cobrar y qué piden las marcas hay más sobre cómo se arman estos contratos.
Qué pasa si no facturás: retenciones y riesgos
Cobrar sin factura tiene un costo, y conviene saberlo antes de decidir que «por ahora no me inscribo». Cuando una empresa paga un servicio a alguien que no demuestra estar inscripta, el régimen de retenciones de Ganancias la obliga a retener un porcentaje mayor que el que aplicaría a una monotributista, y ese descuento sale de tu caché. No te lo roban: lo depositan a tu nombre, pero recuperarlo exige trámites que, sin inscripción, no vas a hacer. En la práctica, cobrás menos por el mismo trabajo.
El segundo costo es que muchas empresas directamente no contratan a quien no emite comprobantes. No es una política contra las modelos nuevas: es que su propia contabilidad no puede justificar el gasto. Una agencia de publicidad seria que tiene que elegir entre dos perfiles parecidos elige a la que factura, porque le ahorra un problema. Lo mismo pasa con las marcas que contratan UGC en volumen.
El tercero es el que nadie ve hasta que lo necesita: sin factura no hay respaldo para reclamar. Si una productora no te paga y lo único que tenés es un chat de WhatsApp, la reclamación es difícil; con una factura C emitida, un contrato de derechos de uso firmado y el mail de confirmación, tenés con qué ir a una mediación o a una abogada. Y a eso se suma lo obvio: sin monotributo no hay obra social propia ni meses de aportes para la jubilación.
Tres situaciones comparadas
Esta tabla compara, sin montos, las tres situaciones posibles de una modelo o creadora frente al fisco. La tercera, el régimen general, aparece para que sepas que existe; para empezar, la segunda es la habitual.
| Situación | Comprobante que emitís | Qué pagás | Obra social y aportes | Qué pasa cuando te pagan |
|---|---|---|---|---|
| Sin inscripción | Ninguno | Nada por tu cuenta, pero te retienen Ganancias de más | No tenés, salvo por otro empleo | Muchas empresas no te contratan; las que sí, te descuentan retenciones |
| Monotributo | Factura C (E para exportar servicios) | Una cuota mensual fija según categoría, más Ingresos Brutos | Incluidos en la cuota | Cobrás lo pactado contra factura, con retenciones acotadas |
| Responsable inscripta | Factura A o B | IVA y Ganancias con declaraciones juradas, más Ingresos Brutos | Aportes de autónoma, obra social aparte | Para quien supera los topes del monotributo; requiere contadora |
Errores típicos al facturar como modelo o creadora
Después de ver muchas primeras facturas, los errores se repiten. Esta lista te ahorra la mayoría.
- Darte de alta en una categoría más baja «para pagar menos» y quedar afuera de los topes en la primera recategorización, con deuda retroactiva.
- Olvidar la recategorización de enero o julio y que ARCA te recategorice de oficio.
- Facturar a consumidor final cuando quien paga es una empresa con CUIT.
- Emitir la factura semanas después del trabajo, retrasando el inicio del plazo de pago.
- Facturar solo la jornada y no la licencia de uso que te pagaron aparte, o al revés: dejar afuera del comprobante parte de lo cobrado.
- Usar la cuenta de ARCA de un familiar o de una amiga «que ya factura»: es un comprobante de tercero, que no respalda tu trabajo y la compromete a ella.
- Ignorar Ingresos Brutos porque «ya pago el monotributo».
- Dejar de pagar la cuota en los meses sin trabajo y perder la obra social; la cuota se paga igual, con o sin ingresos.
- No guardar los comprobantes ni los contratos, y descubrir que no podés probar cuánto facturaste cuando lo necesitás.
- Aceptar «te pago en efectivo y sin factura, así cobrás más», que casi siempre termina siendo cobrar menos o no cobrar.
Ninguno de estos errores es grave si se corrige a tiempo; todos son caros si se acumulan durante un año. La diferencia entre una modelo ordenada y una que vive apagando incendios con el fisco es, casi siempre, media hora por mes.
Cuándo conviene una contadora y cuándo no hace falta
No necesitás una contadora para tramitar la clave fiscal, darte de alta ni emitir tu primera factura C: los sistemas están pensados para que lo hagas sola desde el celular, y miles de independientes lo hacen. Lo que sí conviene es una consulta puntual en tres momentos: al elegir la categoría y la actividad el primer día, al resolver la inscripción provincial (sobre todo si trabajás en más de una jurisdicción) y cuando los ingresos crecen tanto que empezás a acercarte a los topes del régimen simplificado.
Una consulta de una hora con una profesional matriculada cuesta mucho menos que una categoría mal elegida o una intimación provincial que llega con intereses. Y hay una señal clara de que ya necesitás acompañamiento permanente: cuando pasás de facturar algunos trabajos sueltos a tener clientes del exterior, pagos por varias plataformas y retenciones de distinto origen cada mes. En ese punto, ordenar las cuentas deja de ser media hora mensual y pasa a ser un trabajo en sí mismo, y delegarlo es parte de profesionalizarse.
Lo que no deberías delegar nunca es la clave fiscal. Una contadora trabaja con autorizaciones específicas dentro del sistema, no con tu contraseña; si alguien te la pide «para hacerte todo más rápido», la respuesta es no.
Lo que tenés que guardar y por cuánto tiempo
Una actividad independiente deja papeles, aunque sean digitales. El Código Civil y Comercial prevé diez años para conservar la documentación comercial, y aunque vos no llevás libros, la lógica es la misma: todo lo que respalda un ingreso se guarda. Una carpeta por año, en la nube y con copia, con esto adentro:
- Cada factura C y cada nota de crédito, en PDF.
- El comprobante de pago de cada cuota del monotributo y de Ingresos Brutos.
- Los contratos o mails donde se pactaron caché, derechos de uso, plazos y territorios.
- Las constancias de retenciones que te hayan practicado bancos, billeteras o clientes.
- La constancia de inscripción actualizada, que los clientes te piden seguido.
- Las comunicaciones de ARCA que lleguen al domicilio fiscal electrónico: revisalo cada tanto, porque una intimación no leída sigue corriendo.
Ese archivo es también tu media kit financiero: cuando una agencia madre o una marca grande te pida «antecedentes», tener los comprobantes de dos años de trabajo ordenado dice más que cualquier presentación.
Facturar y los derechos de uso: qué escribís en el concepto
Una duda que aparece en cuanto empezás a trabajar en publicidad y UGC: si te pagan una jornada y aparte una licencia de uso por un año, ¿se factura todo junto? Se puede facturar en un solo comprobante, pero conviene describir los dos conceptos por separado en el detalle: «jornada de producción, fecha tal» y «licencia de uso de imagen en medios digitales, territorio Argentina, doce meses». La razón no es fiscal, es contractual: esa descripción es la prueba, años después, de qué uso vendiste y por cuánto tiempo. Cuando la marca quiera renovar o ampliar, tu propia factura te recuerda qué cobraste la primera vez.
Lo mismo vale para el UGC: «producción de cuatro videos verticales» es un entregable; «derechos de uso para pauta paga durante seis meses» es otro, y whitelisting es un tercero. Si el cliente te pide una factura que diga solo «servicios», podés emitirla así, pero guardá aparte el contrato o el mail donde está el detalle. En derechos de imagen en Argentina explicamos cómo se redactan esas cláusulas; acá lo que importa es que el comprobante y el contrato cuenten la misma historia.
Facturar bien no te hace ganar más por jornada, pero sí te hace cobrar todo lo que pactaste, a tiempo y con respaldo. Es la parte menos glamorosa del oficio y una de las que más diferencia a quien dura de quien pasa. Si estás empezando y querés que miremos tu perfil para los castings de ingreso, la puerta es el formulario de postulación: no tiene costo, pide como mínimo tres fotos actuales (una de frente, una de perfil y una de cuerpo entero) y no garantiza bookings a nadie. Lo que sí hacemos es seleccionar a mano y explicarte, cuando hay un trabajo, cómo se cobra y qué comprobante vas a necesitar.
Preguntas frecuentes
¿Cómo facturar como modelo si recién empiezo y tengo un solo trabajo?
Igual que si tuvieras diez: tramitás la clave fiscal, te inscribís en el monotributo en la categoría más baja que corresponda a lo que estimás facturar, resolvés la inscripción provincial, generás el punto de venta y emitís tu primera factura C. Un solo trabajo bien facturado es mejor que cinco cobrados «por fuera».
¿Puedo facturar como modelo si trabajo en relación de dependencia?
Sí. El empleo y la actividad independiente conviven: seguís con tu recibo de sueldo y, en paralelo, estás inscripta en el monotributo por el modelaje o la creación de contenido. La obra social y los aportes se coordinan entre los dos regímenes, así que no pagás dos veces por lo mismo.
¿Qué diferencia hay entre CUIT y CUIL?
El CUIL identifica a quien trabaja en relación de dependencia; el CUIT identifica a quien tiene actividad propia y factura. El número suele ser el mismo: lo que cambia es que, al darte de alta ante ARCA, pasa a funcionar como CUIT y es el que figura en tus facturas.
¿Cuánto cuesta el monotributo?
Depende de la categoría, y los montos se actualizan varias veces al año, por eso no los publicamos. La cuota incluye el impuesto integrado, el aporte jubilatorio y la obra social. Consultá los valores vigentes en tu cuenta de ARCA antes de elegir categoría.
¿Qué pasa si cobro sin factura?
La empresa que te paga puede practicarte retenciones de Ganancias más altas que a una monotributista, muchas directamente no te contratan, y te quedás sin respaldo para reclamar si no pagan. Además, sin inscripción no tenés obra social propia ni meses de aportes.
¿Cómo facturo a una marca del exterior que me paga por videos UGC?
Con un comprobante de exportación de servicios (tipo E en el sistema de ARCA), no con factura C. Verificá el procedimiento en tu cuenta antes de emitir la primera, y averiguá cómo vas a recibir el dinero y con qué comisiones, porque las reglas de cobro desde el exterior cambian seguido.
¿Tengo que pagar Ingresos Brutos además del monotributo?
Sí. El monotributo es nacional e Ingresos Brutos es provincial. Muchas provincias lo unifican en la misma cuota mensual, y CABA tiene un régimen simplificado para monotributistas, pero la inscripción en la jurisdicción donde trabajás es un trámite aparte que no podés saltear.
¿Argentina Castings se encarga de la facturación?
No. La plataforma no factura por las candidatas, no cobra por postular y no retiene nada. Cada modelo o creadora emite sus propios comprobantes por los trabajos que acepte; cuando haya un casting real, te explicamos qué comprobante pide el cliente y cómo se cobra.