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Cuánto gana una modelo en Argentina: cómo se forma el caché

Equipo editorial de Argentina Castings · Escrito para Argentina

Cuánto gana una modelo en Argentina no tiene una respuesta en pesos ni en dólares, porque no existe una tarifa única: lo que cobra una modelo por un trabajo se llama caché y se arma sumando dos partes, la jornada (el tiempo que ponés frente a cámara o en pasarela) y los derechos de uso (el permiso para que la marca use tu imagen en ciertos medios, en cierto territorio y durante cierto plazo). Esa suma cambia con la categoría —alta moda, publicidad, catálogo, UGC, eventos, cine—, con la ciudad, con la temporada y con quién te contrata.

Por eso cualquier número que te den como respuesta a «cuánto gana una modelo» es, en el mejor de los casos, una anécdota. En esta guía no vas a encontrar cifras fijas: vas a encontrar la lógica con la que se forma el caché en el mercado argentino, por qué muchas tarifas se piensan en dólares, cómo pesa la inflación, qué meses mueven más producciones y qué preguntas tenés que hacer antes de decir que sí. Con esa lógica podés leer cualquier propuesta y saber si está bien armada o si te están vendiendo humo.

Qué es el caché y por qué no existe una tarifa única

El caché es el precio de tu trabajo en una producción concreta. No es un sueldo, no es una tarifa de lista y no es un número que alguien pueda prometerte antes de saber qué se va a hacer con tu imagen. En Argentina, igual que en cualquier mercado publicitario, el caché se negocia trabajo por trabajo entre quien contrata (una marca, una agencia de publicidad, una productora, una casa de moda) y quien representa a la modelo (una agencia, una booker o la propia modelo cuando trabaja de forma independiente).

Esto explica una pregunta que llega todo el tiempo: «¿cuánto se cobra por una foto?». Nadie cobra por una foto. Se cobra por el tiempo que lleva hacer esa foto y por lo que la marca va a hacer con ella. Una misma producción de fotos de medio día puede valer muy distinto si termina en la tienda online de una marca chica de Villa Crespo o en los carteles de la avenida 9 de Julio y en un comercial de televisión abierta durante un año.

Tampoco existe una ley de tarifas de modelaje. No hay en Argentina una norma vigente que fije cuánto gana una modelo, ni un registro obligatorio de agencias que publique precios. Lo que hay son usos del mercado: convenciones que las agencias serias, las productoras y las marcas conocen y aplican, con variaciones. Entender esas convenciones es lo que te permite negociar con criterio en lugar de aceptar lo primero que te dicen.

Los dos componentes: la jornada y los derechos de uso

La jornada

La tarifa por jornada paga tu tiempo y tu oficio. Se pacta por día de producción, por media jornada o, en catálogo y e-commerce, a veces por hora. Una jornada publicitaria en Buenos Aires suele definirse por una cantidad de horas en el set (con horario de citación, almuerzo y corte), y lo que exceda se cobra como hora extra si lo pactaste antes. Si nadie habló de horas extra y la producción se estira hasta la noche, ya es tarde para discutirlo.

La tarifa por jornada depende de tu categoría y de tu trayectoria. Una modelo de alta moda con agencia madre y campañas afuera cobra una jornada distinta de una modelo comercial que recién empieza, y una creadora UGC con portfolio sólido cotiza distinto de alguien que graba su primer video para una marca. No es injusto: es el mercado pagando experiencia, versatilidad y bajo riesgo para el cliente, que sabe que la modelo con oficio resuelve en dos horas lo que otra resuelve en cinco.

En la jornada también entran cosas que muchas veces se olvidan: el fitting (la prueba de vestuario, que a veces se paga como media jornada y a veces va incluida), el callback (la segunda instancia de casting, que casi nunca se paga), los viáticos si la producción es fuera de tu ciudad y el tiempo de viaje. Todo eso se conversa antes, no después.

Los derechos de uso

Los derechos de uso son la segunda mitad del caché, y en publicidad suelen ser la mitad más grande. Son el permiso que le das a la marca para explotar tu imagen durante un tiempo, en ciertos medios y en cierto territorio. La lógica es simple: cuanta más gente va a ver tu cara, durante más tiempo y en más lugares, más vale ese permiso.

Una licencia de uso bien redactada dice tres cosas con claridad: dónde se va a usar el material (medio), en qué países (territorio) y hasta cuándo (plazo). Si falta alguna de las tres, el contrato tiene un agujero, y los agujeros siempre se llenan a favor de quien paga. En derechos de imagen en Argentina explicamos la parte legal; acá nos interesa la parte económica: cada dimensión agrega valor al caché.

Hay producciones que no separan jornada y derechos de uso y te ofrecen «un número cerrado por todo». Eso no es ilegal, pero te obliga a hacer la cuenta vos: ¿ese número incluye un año de vía pública y redes? ¿Incluye uso en toda Latinoamérica? Si no sabés qué estás vendiendo, no podés saber si el precio es bueno.

Medio, territorio y plazo: la matriz que define el precio

Para pensar cuánto gana una modelo en un trabajo publicitario concreto, conviene mirar los derechos de uso como una matriz de tres variables, más una cuarta que las condiciona a todas. Esta tabla no tiene precios, porque los precios cambian; tiene la lógica con la que se forman.

Variable Qué se define Cómo mueve el caché
Medio TV abierta, cable, cine, vía pública, gráfica, digital, redes sociales, punto de venta, packaging Cada medio se cobra por separado; TV y vía pública suelen pesar más que el uso orgánico en redes
Territorio Solo Argentina, Cono Sur, Latinoamérica, mundial Cuanto más amplio el territorio, más vale el uso; «mundial» nunca debería costar lo mismo que «Argentina»
Plazo Tres meses, seis meses, un año, dos años, «a perpetuidad» Cada renovación es una nueva negociación; un uso sin plazo es una cesión que vale mucho más de lo que se paga
Exclusividad No trabajar para marcas del mismo rubro durante un período Te cierra puertas, así que se compensa aparte y con plazo claro

Un ejemplo sin números: una campaña de Día de la Madre para una marca de perfumería que va a estar en redes y en el shopping durante seis semanas, solo en Argentina, tiene derechos de uso acotados. La misma modelo, para la misma marca, en un comercial de TV abierta más vía pública durante doce meses y con exclusividad en el rubro, está vendiendo mucho más: más medios, más tiempo, menos libertad para trabajar con otros. El caché tiene que reflejarlo, y si no lo refleja, alguien está cobrando de menos.

Por qué muchas tarifas se piensan en dólares

En el sector se escucha seguido que «el caché se piensa en dólares». Es una apreciación de quienes trabajan en publicidad y moda, no un dato oficial, y conviene entender por qué existe. Primero, porque buena parte de las producciones grandes que se ruedan en Argentina —en los estudios de Palermo Hollywood o de Don Torcuato— tienen clientes o agencias con presupuestos regionales, y esos presupuestos se arman en dólares. Segundo, porque con inflación alta, pactar un número en pesos para una licencia de uso de doce meses es pactar un número que se desvaloriza mientras el contrato sigue vigente.

Eso no significa que te paguen en dólares. En la enorme mayoría de los casos cobrás en pesos, por transferencia a tu CBU o alias, al tipo de cambio del día de la factura o del día del pago, según lo que se haya pactado. Lo que se piensa en dólares es la referencia; lo que entra a tu cuenta es pesos. Y la diferencia entre «al cambio del día del rodaje» y «al cambio del día que te pagan, sesenta días después» puede ser importante en un año de inflación alta.

Para las creadoras UGC que trabajan con marcas del exterior, la cosa cambia: ahí sí hay cobros en moneda extranjera, con sus propias reglas de facturación y de ingreso del dinero. Lo tratamos en la guía sobre cómo facturar como modelo o creadora, porque un cobro del exterior mal hecho puede comerse una parte del caché en comisiones y conversiones.

Inflación y plazos de pago: el tiempo también cuesta

Según el INDEC, 2025 cerró con una inflación anual del 31,5 %, la más baja desde 2017, y en 2026 sigue en torno al 30 % interanual. Es menos que hace unos años, pero sigue siendo una inflación que cualquier persona que cobra a plazo tiene que tener en la cabeza. Si una productora te paga a 60 o 90 días —algo habitual en publicidad— el caché que pactaste en pesos vale menos cuando lo cobrás que cuando lo acordaste.

Por eso en una negociación seria el plazo de pago es parte del precio. Hay tres preguntas que conviene hacer siempre: cuándo se paga, con qué comprobante y en qué moneda de referencia. Un caché más bajo que se cobra a la semana puede ser mejor negocio que uno más alto que se cobra en tres meses y en cuotas. No es un cálculo complicado, pero hay que hacerlo, y hay que hacerlo antes de confirmar la fecha de rodaje.

La inflación también explica por qué no encontrás tarifas de modelaje publicadas y confiables. Cualquier lista de precios en pesos queda vieja en meses, y cualquier lista en dólares es la referencia de alguien, no un estándar. Las agencias serias actualizan sus referencias internas seguido y no las publican; quien te asegura una cifra fija de cuánto gana una modelo está, como mínimo, simplificando.

Cuánto gana una modelo en Argentina según la categoría

La categoría define la estructura del caché mucho más que la ciudad o el año. Esta tabla compara cómo se cobra en cada segmento del mercado argentino, sin montos, para que sepas qué partes tiene que tener una propuesta según el trabajo que te ofrecen.

Categoría Cómo se cobra Qué pesa más Temporada fuerte
Alta moda y pasarela Por desfile, por campaña, por editorial; fittings aparte Trayectoria, agencia madre, campañas BAFWEEK y desfiles de marcas en otoño y primavera
Publicidad y comercial Jornada + derechos de uso por medio, territorio y plazo Los derechos de uso, sobre todo TV y vía pública Agosto a noviembre; Hot Sale y Día de la Madre
Catálogo y e-commerce Jornada, media jornada u hora; uso casi siempre incluido para la tienda Cantidad de prendas por hora y continuidad con la marca Semanas previas a Hot Sale, CyberMonday y cambio de temporada
UGC y creadoras Por entregable (video, foto) + derechos de uso para pauta Si el contenido se usa en anuncios pagos y por cuánto tiempo Todo el año, con picos en fechas comerciales
Eventos y promotoras Por jornada u hora, con viáticos y comida Horas reales, viajes, fines de semana y feriados Verano en la costa, Expoagro, La Rural, lanzamientos
Cine, series y actuación Por jornada según aranceles de convenio; derechos de intérprete aparte El rol (extra, bolo, personaje) y la emisión Variable; depende de cada producción

Alta moda y pasarela

En alta moda el caché por desfile y por campaña depende de tu posición en el mercado: una modelo nueva en Buenos Aires y una modelo con agencia madre y temporadas en Milán o Nueva York no cobran lo mismo, y no deberían. Las editoriales de revistas, en Argentina y afuera, suelen pagar poco o nada: se hacen por el book, por el prestigio y por la visibilidad frente a las marcas que después contratan campañas. Esa es una decisión de carrera, no una estafa, siempre que lo sepas de antemano. Lo que sí paga bien la alta moda son las campañas y los desfiles de marcas, y ahí entran también los derechos de uso. Más detalle en modelos de alta moda en Argentina.

Publicidad y comercial

La publicidad es el segmento donde la lógica de jornada más derechos de uso se ve con más claridad, y donde el caché puede crecer más por lo que se vende después del rodaje. Un comercial de TV con pauta nacional, replicado en vía pública y en redes durante un año, paga derechos de uso que superan por mucho la jornada. También es el segmento con más intermediarios: agencia de publicidad, productora, directora de casting, agencia de modelos. Cada uno tiene su parte, y por eso te conviene saber qué porción del presupuesto es tu caché y qué porción es comisión. Lo contamos en modelos para publicidad en Argentina.

Catálogo y e-commerce

El catálogo paga por tiempo y por rendimiento. Una jornada de e-commerce para una tienda online implica cambiarse decenas de veces y sostener la energía durante horas; se valora la modelo que resuelve rápido, mantiene el talle de muestra y repite la pose exacta en cada prenda. Los derechos de uso suelen estar incluidos para la tienda y las redes de la marca, pero no para pauta paga ni para vía pública: si el cliente después quiere usar esas fotos en un cartel o en un anuncio, es otra conversación y otro número.

UGC y creadoras

En UGC se cobra por entregable: un video vertical de determinada duración, un paquete de varios videos, fotos, variantes de gancho. El precio base paga la producción del contenido; los derechos de uso pagan que la marca lo use en anuncios pagos (en Instagram, TikTok, Pinterest o YouTube) durante un plazo. Si además te piden whitelisting —que la marca pueda pautar desde tu cuenta—, eso también tiene precio. Las creadoras que no cobran derechos de uso están regalando la parte que más vale. Leé UGC en Argentina: cómo cobrar y la página de creadoras UGC.

Eventos y promotoras

Las promotoras y anfitrionas cobran por jornada o por hora, y el caché sube con los fines de semana, los feriados, las horas nocturnas y los viajes. En una activación de verano en Pinamar o en una feria como Expoagro, los viáticos, el alojamiento y la comida tienen que estar escritos antes de subirte al micro. Acá no hay derechos de uso en sentido estricto, salvo que la marca filme la activación para usarla en redes o en su web: en ese caso, preguntá y pedilo por escrito.

Cine, series y actuación

En cine y series el caché se mueve por otras reglas: para actrices existen aranceles de convenio negociados por el sindicato, que no citamos porque se actualizan, y los derechos de intérprete por la emisión los gestiona SAGAI. Una modelo que hace un bolo en una serie o una participación con texto en un comercial entra en ese mundo, con sus propias reglas y sus propios tiempos de cobro. Más en casting para cine y series en Argentina.

Las temporadas del calendario argentino

El trabajo de modelo en Argentina es estacional, y saber el calendario te ayuda a entender por qué hay meses en que no suena el celular. Las campañas de verano se producen entre septiembre y noviembre, porque el verano empieza en diciembre; una campaña de mallas se fotografía en primavera, a veces con frío y viento en la costa. El Día de la Madre, el tercer domingo de octubre, es la fecha más fuerte del retail después de Navidad, y sus producciones se ruedan en agosto y septiembre.

Hot Sale, en mayo, y CyberMonday, en noviembre, organizados por la CACE, mueven mucho catálogo y mucho contenido para e-commerce en las semanas previas. Enero es un mes tranquilo para la publicidad en Buenos Aires —medio Palermo está en la costa— pero fuerte para eventos y activaciones en Pinamar, Cariló, Villa Gesell y Mar del Plata. El invierno trae campañas de nieve en Bariloche, Las Leñas o Chapelco y poco movimiento en moda hasta que arrancan los desfiles de la temporada.

En términos de ingresos, esto quiere decir una cosa concreta: cuánto gana una modelo en un año no se calcula multiplicando un caché por doce. Hay meses de tres producciones y meses de ninguna. Quien vive de esto arma su economía con esa curva en la cabeza, y por eso muchas combinan categorías: catálogo en marzo, publicidad en septiembre, UGC todo el año, eventos en verano, un self tape para cine cuando aparece la oportunidad.

Lo que suma y lo que resta en el caché

Hay conceptos que modifican el caché hacia arriba y conceptos que lo reducen. Conocerlos evita sorpresas el día que llega la transferencia.

Lo que suma:

  • Horas extra pactadas de antemano, con un valor por hora claro.
  • Exclusividad por rubro, con plazo y compensación propia.
  • Renovación de derechos de uso cuando la marca quiere seguir usando el material.
  • Uso en medios o territorios que no estaban en el contrato original.
  • Trabajo en feriados, de noche o con viaje, en eventos y producciones.
  • Entregables adicionales en UGC: más ganchos, más variantes, archivos en crudo.

Lo que resta:

  • La comisión de la agencia que te representa, que se descuenta de tu caché según el contrato de representación.
  • Las retenciones impositivas si no emitís factura, que pueden ser mayores que lo que pagarías como monotributista.
  • Las comisiones de cobro cuando te pagan por plataformas o desde el exterior.
  • La inflación entre el día del acuerdo y el día del cobro.
  • Los gastos que no pediste que se cubran: traslados, comida, vestuario propio.

Sobre la comisión: no hay un porcentaje legal ni único. Cada agencia pacta el suyo en el contrato de representación, y una agencia seria te lo dice por escrito antes de que firmes. Lo que sí es una señal de alarma es que te descuenten conceptos que no estaban en ese contrato, o que la comisión «cambie» según el trabajo sin que nadie te avise.

Qué preguntar antes de aceptar un trabajo

Antes de decir que sí a una producción, conviene tener respondido todo esto. Si quien te convoca no puede contestar, todavía no hay propuesta: hay una idea.

  1. ¿Cuántas horas tiene la jornada y qué pasa si se extiende?
  2. ¿Hay fitting? ¿Se paga?
  3. ¿En qué medios se va a usar el material?
  4. ¿En qué territorio?
  5. ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué pasa cuando se vence el plazo?
  6. ¿Hay exclusividad? ¿De qué rubro y por cuánto?
  7. ¿El caché está pensado en pesos o en dólares? ¿A qué cambio y de qué día?
  8. ¿Cuándo se paga y con qué comprobante?
  9. ¿Quién cubre viáticos, traslados y comida?
  10. ¿Hay comisión de agencia o de intermediario? ¿Cuánto?
  11. ¿Quién se queda con las fotos y los videos, y para qué?
  12. ¿El acuerdo está por escrito?

La lista parece larga, pero una booker con experiencia la resuelve en una llamada. Y si trabajás de forma independiente, la lista sos vos: anotala en el celular y revisala antes de responder cada propuesta.

Canje, TFP y «visibilidad»: cuándo trabajar sin cobrar y cuándo no

No todo trabajo se cobra en plata, y eso no siempre es un problema. El canje —productos o servicios a cambio de contenido— es común con marcas chicas y con creadoras que recién empiezan. El TFP («time for prints»: cada quien pone su tiempo y todas se llevan fotos) es la forma clásica de armar book con fotógrafas y maquilladoras que también están construyendo portfolio. Y la editorial de moda que no paga, como vimos, es parte del juego de la alta moda.

El problema no es trabajar gratis a veces; el problema es que te hagan trabajar gratis con la promesa de que después viene la plata. «Visibilidad», «exposición» y «esto te va a abrir puertas» no son formas de pago. Una regla simple: si la marca va a vender con tu imagen, la marca tiene que pagar. Si es un proyecto creativo donde nadie vende nada, podés decidir participar por el book. Y nunca, en ningún caso, pagás vos por trabajar: ni inscripción, ni book obligatorio, ni «curso para entrar». Esa es la línea que separa el mercado de las estafas, y está explicada en nuestra política antifraude.

Mitos sobre cuánto gana una modelo en Argentina

Hay frases que circulan en redes y en grupos de WhatsApp que conviene desarmar una por una.

«Con tantos seguidores cobrás tanto». Falso. Los seguidores pesan en el trabajo de influencer, no en el de modelo, y aun ahí el precio depende del alcance real, del nicho y de lo que se entrega. Un número de seguidores no es una tarifa, y nadie puede decirte cuánto se cobra mirando solo tu perfil de Instagram.

«Las modelos cobran en dólares». A veces la referencia es en dólares; el cobro, casi siempre, es en pesos. Y muchas producciones chicas piensan y pagan directamente en pesos, sin referencia a nada.

«Una campaña te resuelve el año». Una campaña grande puede ser un ingreso importante, pero el año de una modelo se arma con muchos trabajos de distinto tamaño, y hay meses vacíos. Nadie serio te promete ingresos: ni una agencia, ni una marca, ni esta plataforma.

«Cuanto más alta, más cobrás». La estatura abre la puerta de la alta moda, que tiene sus convenciones de pasarela; en publicidad, beauty, UGC y eventos se paga presencia, fotogenia y oficio, no centímetros.

«Si no tengo agencia, cobro todo para mí». Cobrás sin comisión, sí, pero también negociás sola, cobrás sola y te defendés sola si no pagan. La comisión de una buena agencia muchas veces se paga sola con un caché mejor negociado y con un cliente que paga en fecha porque sabe que hay alguien del otro lado.

Señales de alarma cuando te hablan de plata

Cuando una convocatoria habla de dinero, mirá cómo lo hace. Son señales para desconfiar:

  • Te prometen una cifra concreta antes de verte, sin producción definida ni cliente.
  • Te hablan de «ganancias aseguradas» o de «plata desde el primer mes».
  • Te piden pagar algo —fotos, inscripción, curso, «gestión»— para acceder al trabajo.
  • Te ofrecen cobrar en efectivo en un departamento o en un hotel.
  • No quieren poner nada por escrito, ni el caché ni los derechos de uso.
  • Te apuran: «confirmá hoy o perdés el cupo».

Una producción real tiene un brief, un cliente, una fecha, una jornada y un uso definidos. Puede ser chica o grande, pagar poco o mucho, pero tiene forma. Lo que no tiene forma, no es trabajo: es una conversación que todavía no te conviene seguir.

Del caché al bolsillo: factura, retenciones y comisiones

Que te pacten un caché no es lo mismo que cobrarlo entero. Entre el número que acordaste y lo que entra a tu cuenta hay tres filtros: la comisión de la agencia, si la tenés; los impuestos, que dependen de si estás inscripta en el monotributo y emitís factura C o de si te aplican retenciones por no facturar; y las comisiones de cobro, si te pagan por una plataforma o desde afuera.

El primer filtro se conoce al firmar el contrato de representación. El segundo depende de vos: inscribirte ante ARCA y facturar es lo que te permite cobrar lo pactado sin retenciones sorpresivas, tener obra social y aportes, y reclamar con respaldo si no te pagan. El tercero se averigua antes de aceptar un trabajo del exterior, no cuando llega el dinero con menos ceros de los esperados. Las tres cosas están desarrolladas en monotributo y facturación para modelos y creadoras.

Hay una cuarta cosa que no es un filtro sino un activo: lo que no vendiste. Si pactaste derechos de uso por un año en Argentina y la marca quiere seguir usando tu campaña o llevarla a Chile o Uruguay, eso es una renovación, y una renovación se cobra. Las modelos que leen sus contratos cobran dos veces por el mismo trabajo; las que no, regalan la segunda sin enterarse.

Si te reconocés en alguna de estas categorías y querés que te miremos, el camino es el formulario de postulación: es gratuito, pide al menos tres fotos recientes sin filtros (frente, perfil y cuerpo entero) y no promete nada que no podamos cumplir. Lo que sí podemos cumplir es leer tu perfil con criterio y, si encaja en un casting real, explicarte el caché y los derechos de uso de ese trabajo antes de que digas que sí.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto gana una modelo en Argentina por una jornada de publicidad?

No hay un monto único. El caché de una jornada publicitaria se forma con la tarifa por jornada, que paga tu tiempo en el set, más los derechos de uso, que pagan dónde, cuánto tiempo y en qué territorio se va a usar tu imagen. Dos jornadas iguales pueden valer muy distinto si una termina en redes por un mes y la otra en TV y vía pública por un año.

¿Las modelos argentinas cobran en dólares?

La referencia de muchas tarifas de modelaje se piensa en dólares, sobre todo en producciones grandes con presupuesto regional, pero el pago suele hacerse en pesos por transferencia, al tipo de cambio que se haya pactado. Cobrar efectivamente en moneda extranjera es más común en UGC para marcas del exterior, con sus propias reglas de facturación.

¿Qué son los derechos de uso y por qué cambian tanto el caché?

Son el permiso que le das a una marca para usar tu imagen en medios, territorios y plazos definidos. Cambian el caché porque cada medio adicional, cada país y cada mes de uso aumentan lo que la marca obtiene con tu imagen. En publicidad suelen valer más que la jornada misma.

¿Cuánto se cobra por un video UGC?

Depende del entregable y del uso. El precio base paga la producción del video; los derechos de uso para pauta paga, el whitelisting y los archivos en crudo se cobran aparte. Una creadora que entrega un video «para redes orgánicas» y después lo ve en anuncios pagos durante meses vendió algo que no cobró.

¿Es normal que me paguen a 60 o 90 días?

En publicidad es habitual que el pago llegue semanas o meses después del rodaje. Con inflación alta, ese plazo es parte del precio: un caché pactado en pesos vale menos cuando se cobra tarde. Preguntá el plazo, el comprobante y la moneda de referencia antes de aceptar.

¿Se cobra el casting o el callback?

Normalmente no. El casting y el callback son instancias de selección y no se pagan; lo que se paga es el trabajo. El fitting a veces se paga como media jornada y a veces está incluido en el caché: hay que preguntarlo antes de ir.

¿Cuánto se queda la agencia?

No existe un porcentaje fijo ni legal. Cada agencia define su comisión en el contrato de representación y una agencia seria te la informa por escrito antes de firmar. Lo que no debería pasar es que te descuenten conceptos que no estaban en ese contrato.

¿Argentina Castings fija tarifas o promete ingresos?

No. La plataforma no publica tarifas de modelaje, no promete bookings ni ingresos y no cobra por postular. Si te seleccionan para un casting, el caché y los derechos de uso se negocian para ese trabajo concreto, por escrito y antes de producir.