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Políticas

Derechos de imagen

Última revisión: 2026-10-21

Nadie puede usar tu cara ni tu voz como si le pertenecieran, y el derecho argentino parte de ese principio. En esta página repasamos, sin tecnicismos, qué dice el Código Civil y Comercial de la Nación, qué agrega la Ley 11.723, por qué no es lo mismo ceder que licenciar, qué puntos tiene que dejar escritos un acuerdo con una marca y qué hace la plataforma cuando una producción llega por el formulario de booking.

Lo que reconocen el Código Civil y Comercial y la Ley 11.723

El artículo 53 del Código Civil y Comercial de la Nación establece que para captar o reproducir la imagen o la voz de una persona, de cualquier modo que se haga, es necesario su consentimiento, salvo las excepciones que la propia norma enumera (por ejemplo, cuando la persona participa en actos públicos o cuando existe un interés científico, cultural o educacional prioritario, con las precauciones del caso). Después de la muerte, el consentimiento lo dan los herederos. Por su parte, el artículo 31 de la Ley 11.723, la ley argentina de propiedad intelectual, dispone que el retrato fotográfico de una persona no puede ponerse en el comercio sin su consentimiento expreso, y prevé que quien lo dio pueda revocarlo, aunque deba resarcir los daños que cause. Las dos normas se aplican juntas: una protege la imagen como derecho de la personalidad; la otra, su explotación comercial.

Lo que la ley no hace es detallar cómo debe pactarse el uso comercial de la imagen de una modelo, una actriz o una creadora: ninguna norma exige cláusulas concretas. Por eso, en la práctica del mercado, el uso de imagen se acuerda por contrato escrito, y lo que no está escrito no está autorizado. Todo lo que sigue describe esa práctica y lo que la plataforma exige en sus propios acuerdos, no un mandato legal.

Ceder no es lo mismo que licenciar

Hay dos términos que muchos contratos mezclan, a veces con mala intención. Cuando cedés derechos, entregás el control del material: la otra parte lo explota con amplitud, muchas veces sin fecha de término y sin fronteras. Cuando licenciás —o autorizás un uso—, la imagen sigue siendo tuya y solo habilitás lo que el papel enumera: tal pieza, tal medio, tanto tiempo. En una producción de catálogo para e-commerce, una grabación de UGC o una jornada de promoción en una feria, lo normal es licenciar. Si te plantean una cesión total, preguntá para qué la necesitan, leela con calma y, si decidís firmarla, que tenga un precio propio y claramente más alto.

Lo que el contrato escrito tiene que dejar claro

  • Medios: los canales concretos. Las cuentas de la marca en Instagram, TikTok o YouTube; su tienda en Mercado Libre o en Tiendanube; su catálogo por WhatsApp; gráfica impresa; TV abierta o cable; vía pública (carteles, pantallas, paradas de colectivo); salas de cine; material de punto de venta o de un stand en La Rural. Lo que no figura en la lista no queda autorizado.
  • Territorio: hasta dónde llega la difusión: únicamente Argentina, algunos países vecinos, toda Latinoamérica o el mundo entero. Cuanto más amplio el alcance, más vale la autorización, y el caché tiene que reflejarlo.
  • Plazo: el día en que el uso empieza y el día en que termina. Una campaña de Día de la Madre de octubre puede necesitar dos o tres meses; una colección de temporada, entre seis y doce; pasar de dos años ya es mucho para un acuerdo equilibrado. Un «para siempre» casi siempre es una cesión disfrazada de licencia.
  • Exclusividad: si, mientras dure el acuerdo, te comprometés a no aparecer para la competencia directa de la marca, por ejemplo otra empresa de telefonía o otra billetera virtual. Como te cierra puertas, se paga aparte y se define con precisión: qué rubro, qué alcance y cuánto tiempo.
  • Contraprestación: cuánto se paga por la jornada y cuánto por los derechos de uso, en pesos y con fecha de pago; con la inflación argentina, conviene que el contrato diga qué pasa si el pago se demora. Si estás en el monotributo emitís factura C; si no, la empresa practica las retenciones que correspondan ante ARCA y te entrega el comprobante. Lo que se paga por «la producción» no incluye automáticamente el uso de las imágenes.
  • Inteligencia artificial y réplica digital: entrenar modelos con tu rostro o tu voz, crear un «doble digital», clonar tu voz o alterar sintéticamente el material no se entienden incluidos en ninguna autorización general. Si una marca los quiere, se pactan en una cláusula propia, con plazo, medios y pago separados, y con el derecho a revisar el resultado antes de su publicación.
  • Contexto de uso: si tu imagen puede asociarse a productos distintos del pactado, a mensajes políticos o religiosos, o a contenido para adultos. Por defecto, no.

Firmar sabiendo qué firmás

Solo podés consentir lo que entendés. Antes de aceptar tenés derecho a saber qué se va a producir, para qué marca, dónde y durante cuánto tiempo se va a ver, en qué países y cuánto te van a pagar. Un «sí» arrancado a las apuradas, o una hoja de cesión escondida entre la planilla de asistencia del set, no es un consentimiento informado. Podés aceptar unos usos y rechazar otros, pedir el contrato con días de anticipación, mostrárselo a una persona de confianza o a un abogado y exigir que te entreguen tu ejemplar firmado.

Retirar la autorización

Una autorización se puede revocar, pero la revocación mira hacia adelante: desde que la retirás no deberían aparecer usos nuevos. Lo que ya se difundió dentro de lo acordado conserva su validez, y la Ley 11.723 prevé que quien revoca resarza los daños que cause, así que bajarte a mitad de una campaña paga puede tener un costo según el contrato. Conviene, por eso, negociar desde el principio plazos cortos y bien delimitados en lugar de contar con poder salir más tarde. Aparte de cualquier contrato, si el uso de tu imagen es indebido o daña tu honor, el Código Civil y Comercial te permite pedirle a un juez que lo haga cesar y reclamar los daños. La revisión legal de este texto va a precisar cómo opera la revocación en cada supuesto.

Tus fotos de postulación no son una autorización de uso

Las tres o más fotos que subís al formulario de aplicar existen para que el equipo conozca tu perfil, y nada más: mandarlas no nos da permiso para mostrarlas en esta web, en una red social ni en una propuesta a una marca. Se guardan cerradas, según lo que explica la política de privacidad. Si con el tiempo te seleccionan y aceptás tener una ficha visible, elegís vos, imagen por imagen, cuáles aparecen, y podés hacer que cualquiera de ellas desaparezca el día que lo decidas.

El papel de la plataforma

El formulario de booking obliga a la marca a declarar, desde el primer mensaje, en qué medios quiere usar el material, en qué territorio, durante cuánto tiempo y con qué exclusividad. Con esos datos armamos la propuesta de uso de imagen antes de cualquier producción, con cada punto por escrito, y vos la leés y la aceptás de forma expresa antes de posar o de grabar. Si más tarde la marca quiere algo más —otra red, otro país, más meses, un doble digital—, se negocia de nuevo y se paga de nuevo. No firmamos en tu lugar: acompañamos, dejamos constancia y revisamos que el contrato recoja lo que se habló.

Cine, televisión y producciones audiovisuales

En una producción de cine, de series para plataformas o de televisión el uso de imagen se pacta igual, pero con más variables: distribución en salas, streaming, festivales, versiones dobladas, promoción. El marco del INCAA ordena el fomento del cine argentino y la SAGAI recauda los derechos de intérprete de las actrices por la difusión de sus interpretaciones; ninguna de las dos cosas reemplaza tu contrato: la autorización sigue siendo individual, escrita y con las dimensiones anteriores. En producciones internacionales el pago puede expresarse en dólares; en ese caso el contrato indica la moneda, el tipo de cambio de referencia y quién asume las comisiones bancarias.

Solo talento adulto

Argentina Castings no trabaja con menores de edad, sin excepciones. No recibe postulaciones de chicas que no hayan cumplido 18 años y no tramita permisos de imagen de menores, ni siquiera con la firma del padre, de la madre o de un tutor. Una producción que busque niñas, niños o adolescentes tendrá que buscarlos por otra vía.

Consultas y copias

Mientras tengas un acuerdo en curso podés preguntarnos qué cubre, pedirnos una copia de lo que firmaste o plantear que se retiren usos que no sean centrales, usando el formulario de contacto; para la copia o el retiro elegí el motivo «Ver, corregir o borrar mis datos», que no pide fotos. Frente a cualquier papel que te pongan delante —nuestro o de otra agencia de Buenos Aires, Córdoba o Rosario—, consultar a alguien independiente es tu derecho y no una falta de confianza. La guía del journal sobre derechos de imagen en Argentina recorre un contrato cláusula por cláusula.

Alcance de este texto

Lo que acabás de leer resume criterios generales aplicables en la República Argentina. No es asesoramiento legal ni sustituye el contrato de cada producción. Es un borrador: el operador de la plataforma, que está en proceso de formalización, lo va a hacer revisar por un abogado argentino antes de publicar la versión definitiva.